Steyl: Euro Assembly 2019

[vc_row][vc_column][vc_column_text]The annual Euro assembly took place from 17 to 23 August 2019 at the Motherhouse in Steyl. We began our days together with a silent prayer in the chapel at the shrine of our co-foundresses. The SVD Euro Zonal Coordinator Fr. Peter Dusicka celebrated the Eucharist with the group and gave a short report about SVD Euro Zone. Sister Brenda Dolphin, from the Congregation of the Sisters of Mercy, facilitated the meeting with competence and helped us to be focused.

According to the topic: “Journeying together towards the future as SSpS Europe”, each province/region presented their realities, dreams, hopes, challenges, and plans for the next 5 -10 years. Although each province/region has its specific situation, there were many common aspects of religious missionary life in Europe. In her report, Sr. Krystyna Szweda, the Euro Coordinator gave an overview of the SSpS journey at the Euro level over the last three years and the changing role of the Euro Coordinator.

The report of the European Council, presented by Srs. Anna-Maria Kofler and Maria Jose da Silva Rebelo, highlighted the current European political/social realities and the challenges they present for us as SSpS. They emphasized the situation of the refugees and the increasing influence of right-wing political parties.

Srs. Maria Theresia Hörnemann and Mary John Kudiyiruppil, from the Congregational Leadership Team, shared some of their insights and reflections regarding the strengths and challenges of Europe and the SSpS in Europe:

  • There is a readiness to be sent, to pool resources together, to volunteer, let go, make bold decisions concerning new joint projects. Geographical closeness also brings with it possibilities for greater collaboration.
  • There are also challenges. Do we appreciate that we are different from each other—our history, our culture?  Are all the provinces/regions really in favor of merging?  Are our sisters from other countries free to express what they feel?  Is there an understanding between generations?  Will we have sisters for leadership in the future?

Sr. Hemma Jaschke, Provincial Leader of Austria, and Sr. Mary Joy Quizan, Novice Directress in Rome, reported about the English-speaking Novitiate in Europe (ENE). Two novices finished their canonical year and went for apostolic experience in Slovakia and England. Four postulants will start their novitiate in September: one each from Russia, Poland, Japan, and the Philippines.

A lot of time was spent in the discussion of the revised Euro Statutes. Some changes were made and approved by the provincial/regional leaders. They are as follows:

  • the Euro Council will consist of 3 members of the PLs/RLs group ad experimentum for three years
  • the Euro Council office and the Euro Archives will be located in Steyl

The PLs/ RLs and LGC met several times to discern and elect the new Euro Council and to make other decisions. Sr. Maria Theresia, who presided the election process, announced the names of the new members of the SSpS Euro Council (2019-2022).

Chairperson – Sr. Maria Jose da Silva Rebelo (Regional Leader of Spain/Portugal)

Councillor – Sr. Anna-Maria Kofler (Provincial Leader of Germany)

Councillor – Sr. Celine Chacko Padinjareanasseril (Provincial Leader of The Netherlands)

All the Sisters congratulated the elected leaders and assured them of their support.

After searching for the next concrete steps, we decided to strengthen the collaboration in vocation promotion and ongoing formation.

Sr. Krystyna showed the new historical booklet, which is currently in production. The booklet is the story of how SSpS in Europe have worked together over the last 30 years.  It is a way of treasuring our shared history and preserving it for future generations.

With a heart full of gratitude and new hope, we celebrated the closing Eucharist with the whole Motherhouse Community. Strengthened by all the experiences and aware of the guidance of the Holy Spirit, we continue journeying together towards the future as “SSpS Europe”.

SSpS at the Euro-Assembly 2019

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🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026