Sr. Veronika is laid to rest

Sr. Veronika, Theresia Racková SSpS was finally laid to rest today, Friday, 27 May 2016, 4 p.m. at St. Joseph the Worker Parish Cemetery, Lutaya, Yei River State, South Sudan.  Her mortal body now remains forever with the land where and the people whom she served with her whole heart and life.

We recall that at the end of 2013, when the civil war in South Sudan erupted again, Sr. Veronika’s response to the question ‘why did you decide to stay in the country?’ was: “Because the way of Jesus had been consistent. He did not abandon the people or leave the place when it became difficult. As a disciple of Jesus I follow him in the power of the Holy Spirit. I cannot leave the people of South Sudan because I love them.”

We remain in our hope and prayer that the body of Sr. Veronika, now buried, may become like a seed of peace and reconciliation that will grow and flourish in the land and among the people of her beloved South Sudan.

 

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Sr. Eleonora Cichon writes from Yei, South Sudan after the funeral:

It was a very long day…  We just came back after the funeral and burial of Sr. Veronika.  Everything finished very peacefully and it was really a beautiful funeral.  In the early morning we entrusted her in the cargo airport.  She was flying in the same plane with us.  In Juba a group of religious with some authorities were waiting inside the airport next to the small plane (coffin and 8 people) prepared to take us to Yei.  They were singing and praying and there were two meaningful messages.  When we were flying it was like she was saying goodbye to the place she loved so much.

Here in Yei she was brought by the same ambulance in which she was shot.  On the way to church, about one hour, everywhere, people were standing and greeting her.  Countless cars, motorbikes, people on foot…  We can say Sr. Veronika wanted to come here.  Without her help it would have been impossible.

Today the policemen were there, but we requested that there will be no guns, and really they respected it.  They were there, but without guns, although high authorities were there.  We had Mass at the Latuya Parish, outside the church, and then buried her just beside the church.

Thank you very…very…much for all your prayers and communion.

I believe she will make miracles here…

 

 

Español:

Finalmente hoy viernes, 27 de mayo de 2016, a las 4 p.m. la Hna. Verónika, Theresia Račková SSpS fue sepultada en el cementerio de la Parroquia S. Joseph  Lutaya en Yei, Sudán del Sur. Ahora su cuerpo permanece para siempre con la tierra y el pueblo donde sirvió de corazón y con toda su vida.

Recordamos que a finales de 2013, cuando la guerra civil en el sur de Sudán estalló de nuevo, la respuesta de la Hna. Verónika a la pregunta: ¿Por qué decidiste quedarte en el país?, fue: “Porque el estilo de Jesús ha sido coherente. Jesús no abandonó a la gente ni dejó el lugar cuando era difícil la situación. Como discípula de Jesús le sigo con la fuerza del Espíritu Santo. No puedo dejar a la gente del sur de Sudán porque los amo”.

Mantenemos la esperanza y rogamos para que el cuerpo de la Hna. Verónika, ahora enterrada, se convierta en una semilla de paz y reconciliación, que crezca y florezca en la tierra y entre la gente de su amado Sudán del Sur.

 

Luego del funeral, la Hna. Eleonora Cichon escribe desde Yei, Sudán del Sur:

Hoy fue un día bastante largo … Acabamos de regresar del funeral y entierro de la Hna. Verónika. Todo terminó con mucha paz y era realmente un hermoso funeral. Por la mañana temprano hemos entregado su cuerpo en el aeropuerto de cargas. Ella estuvo en el mismo vuelo con nosotras.

En Juba, un grupo de religiosos con algunas autoridades estaban esperando dentro del aeropuerto, con un pequeño avión preparado para llevarnos a Yei. (el cuerpo de la hermana y 8 personas). Ellos estuvieron cantando y orando y había dos mensajes muy significativos. Cuando estábamos volando era como que ella estaba diciendo adiós al lugar que tanto amaba.

En Yei fue llevada por la misma ambulancia en la que le habían disparado. En camino a la iglesia que quedaba aproximadamente 1 hora, en todo el trayecto muchas personas estaban de pie, saludándola. Innumerables coches, motos, gente que iba a pie… Podemos decir que la Hna. Verónika quiso venir aquí. Sin su ayuda hubiera sido imposible.

Hoy los policías estuvieron presente allí, pero hemos solicitado que no haya armas de fuego, y realmente fue respetado nuestro pedido. A pesar de la presencia de las altas autoridades, los policías estuvieron allí, pero sin armas. Tuvimos la Santa Misa en la parroquia de Lutaya, afuera y luego la enterramos al lado de la Iglesia.

Muchas gracias por todas sus oraciones y estar en comunión.

Creo que ella hará milagros aquí…

🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026