Solemn Requiem Mass for Sr. Veronika

Dear Fathers, Brothers, Sisters and Friends,

We thank you for sharing in our grief, in the past days, at the painful and tragic loss of Sr. Veronika, Theresia Racková, SSpS.

Sr. Veronika was born in Slovakia on 08 January 1958.  She made her first vows in the Mission Congregation of the Servants of the Holy Spirit in 1987 and final vows in 1994.  She was a medical doctor with specialization in tropical diseases.  She has worked as a missionary in Ghana.  She served as Provincial Leader of the Province of Slovakia from 2004-2010.  Upon completing her term as Provincial Leader, she was assigned to Yei, South Sudan in 2010, thereby pioneering the SSpS mission in that place.  From 2010 to 2016, until her death, she has served in various capacities as SSpS community leader, medical doctor and Director of St. Bakhita Health Center, Yei.  Sr. Veronika was a committed, generous and joyful missionary.

Around midnight of 15 May 2016, Sr. Veronika was returning, after taking a patient on an emergency call to Harvest Hospital, Yei, when she was attacked by suspected group of soldiers.  The St. Bakhita Health Center Ambulance that she was driving, was shot several times and Sr. Veronika was gravely wounded on the hip and in the abdomen.  After two surgeries in the Hospital for Women and Children in Yei, she was airlifted to Nairobi Hospital in Kenya on Monday 16th May for further treatment and surgeries. Despite the best efforts of the doctors, she passed away on Friday, 20th May 2016.  Her death is an irreparable loss for us, for her family and for the people she served especially in Yei.

A Solemn Requiem Mass will be celebrated on Monday, 23 May, 2 pm in Nairobi.  Due to the complexity and legal implications of the situation, we cannot, at the moment, confirm the place and date of the funeral.

We sincerely thank all of you who have expressed your solidarity and support through your condolence messages.  It is our hope and prayer that the self-giving of Sr. Veronika will herald a new beginning for peace and reconciliation in South Sudan.

 

SSpS Communication Office

Sr.  Marides SSpS – Communication Coordinator                                                             Sr. Mary John SSpS – Assistant General

 

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Español:

Queridos Sacerdotes, hermanos, Hermanas y Amigos,

Nuestra inmensa gratitud por compartir con nosotras nuestro dolor en estos últimos días, por la pérdida dolorosa y trágica de nuestra Hna. Verónika, Theresia Racková, SSpS.

La Hna. Verónika nació en Eslovaquia el 08 de enero de 1958. Profesó sus primeros votos en la Congregación de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo en 1987 y los votos perpetuos en 1994. Ella era una Doctora en medicina con especialización en enfermedades tropicales. Trabajó como misionera en Ghana. Fue Coordinadora Provincial de la Provincia de Eslovaquia 2004-2010. Al término de su mandato como Coordinadora Provincial, en el 2010 fue enviada a Yei, Sudán del Sur, iniciando de este modo la misión SSpS en ese lugar. Del 2010 a 2016, hasta el dia de su muerte, ha ofrecido su servicio en diversos puestos, como coordinadora de la comunidad SSpS, como doctora en medicina y directora del Centro de Salud de Santa Bakhita, Yei. La Hna. Verónika fue una misionera comprometida, generosa y alegre.

El 15 de mayo de 2016, a medianoche aproximadamente, la Hna. Verónika  había llevado de emergencia  a un paciente al Hospital de Yei, y cuando regresaba, fue atacada por un supuesto grupo de soldados. La ambulancia del Centro de salud Santa Bakhita que ella conducía, recibió varios disparos y la Hna. Verónika fue gravemente herida en la cadera y en el abdomen. Luego de dos cirugías en el Hospital para Mujeres y Niños en Yei, fue trasladada al hospital de Nairobi, Kenia, el lunes 16 de mayo para  otras cirugías y tratamientos. A pesar de los mejores esfuerzos de los médicos, la Hna. Veronika falleció el día viernes, 20 de mayo de 2016. Su muerte es una pérdida irreparable para nosotras, para su familia y para la gente a quienes estaba sirviendo, sobre todo en Yei.

Una solemne misa por su eterno descanso se celebrará el lunes 23 de mayo, a las 14:00 en Nairobi. Debido a la complejidad y las implicaciones legales de la situación, por el momento no estamos en condiciones de confirmar el lugar y la fecha del funeral.

Agradecemos de corazón a todos los que han expresado su solidaridad y apoyo a través de sus mensajes de condolencias. Rogamos y esperamos que la donación de la Hna. Verónika marque un nuevo comienzo por la paz y reconciliación en el sur de Sudán.

Desde la Oficina de Comunicaciones SSpS

Hna.  Marides SSpS – Coordinadora de comunicación                                                            Hna. Mary John SSpS – Asistente General

 

🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026