New Congregational Leadership Team Elected

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January 26

 

After a few days of discernment and prayer, reflection in base groups and consensus groups, the members of the General Chapter invited a group of sisters to participate in the election process as possible candidates for the Congregational Leadership Team.

Those who agreed to participate in the elections presented their discernment process and answered the questions that the Chapter members asked. The voting was done in stages, giving the Chapter Members time to evaluate how the team could be composed according to the needs of the Congregation for the present time.

As a result, the new Congregational Leadership Team (CLT) is now composed of Sister Miriam Altenhofen, the new Congregational Leader elected last Saturday, and five other members: Sisters Kreti Sanhueza Vidal, Mikaelin Bupu, Tressa Sebastian Nayathu, Mariana Camezzana, and Jana Pavla, Natalia Tóthová.

The newly elected team was celebrated with joy, congratulations and an intercultural celebration with music, dance and tributes from different parts of the world. In the celebration of the Mass, the chapter members expressed their gratitude to the 6 courageous sisters who have placed their lives in God’s hands and who in just three months will take on this challenging mission in the service of the entire Congregation.

 

A Brief Presentation of each one:

 

Sr. Kreti Sanhueza Vidal

 

Sr. Kreti is from Chile and was born on October 9, 1961. Her first vows were in 1984 and her perpetual vows in 1990. She studied Pedagogy, Science of Religion, Dogmatic Theology, and received her doctorate in Systematic Theology. Her missionary experience was in rural pastoral work in Northern Brazil and she also worked in pre-novitiate and juniorate formation. She is currently Provincial Leader of Chile and Coordinator of the Theological-Pedagogical Institute and of the Professional Institute Hogar Catechistico. She speaks Spanish, English, French and Italian.

 

Sr. Mikaelin, Emiliana Bupu

 

Sr. Mikaelin was born on September 29, 1964, is from Indonesia and entered in Flores East Province. Her first vows were in 1988 and her perpetual vows in 1996. She studied Secretarial Functioning and Administration, System Software Programs, Leadership and Spirituality.  She had a cross-cultural missionary experience in the United States and worked mainly in Administration and Leadership, both in Rome and in her province. In Flores East she was Provincial Assistant (2007 – 2010) and Provincial Leader (2010-2014). At the 14th General Chapter she was elected General Councillor (2014 -2022). Her native language is Bahasa Indonesia and she speaks English, Spanish and Italian.

 

Sr. Tressa Sebastian Nayathu

 

Sr. Tressa was born in India on August 27, 1969 and joined the India East Province. She has a bachelor’s degree as a social worker and a master’s degree in Psychological Counseling. She has been in Russia for 17 years as a missionary, working especially in pastoral and social work and is the current Regional Leader. Her native language is Malayalam and she also speaks English and Russian.

 

Sr. Mariana Camezzana

 

Sr. Mariana was born on October 21, 1968 and is from Argentina South. She made her first vows in 1990 and the perpetual vows in 1999. She has mission experience in Zambia, South Africa, Ireland and Argentina and speaks Spanish and English. She is currently Provincial Assistant, Coordinator of the Project “Ser Mujer”, Theologian, Counsellor and Mediator in Conflict Resolution.

 

Sr. Jana Pavla, Natália Tóthová

 

Sr. Jana Pavla was born on May 2, 1975, is Slovakian, took her first vows in 1998 and her perpetual vows in 2004. She has a professional background as a nurse and in Health Sciences. For 14 years she was in Ghana working in Health Care, Administration and Biblical Pastoral Ministry. In 2018 she was called from Ghana to be the Provincial Leader of Slovakia. Last year she started her second term.  She speaks Slovak and English.

 

 

Change in the Number of Members of the Team

 

The number of members of the Leadership Team has changed from seven to six members. This was a proposal made by the current CLT and approved by the 15th General Chapter because of the decreasing number of members in the Congregation and the advance of technology and travel.

The proposal was approved ‘ad experimentum’ and will be evaluated at the next General Chapter. Since it is a change in the SSpS Constitutions, it was sent to the Congregation for Institutes of Consecrated Life and Societies of Apostolic Life (CICLSAL) on January 18, 2022.

The positive response came surprisingly the next day, with the following statement: “This Dicastery, after the attentive study and in the light of your proper law accepts and approves the request.”[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026