Evangelization is our Main Task in Poland

Today, on our global mission journey, we will learn about the mission of the SSpS Province of Poland. Enjoy the video that accompanies this article.

In Poland we have one Province with 124 sisters in 12 communities and the one community is about to be opened. The provincial house and the community for the sick and elderly sister are in Racibórz.

At this moment we experience a secularization in our country which is coming in the very fast way. The young people are leaving the church, because of the incredibility to the main persons in the Church.

That is why we as a missionary decided to take the main task of evangelization. In all our communities they are sisters who are involved in the schools as a teacher of religion or sisters who are involved in different type of evangelization groups, where we can participate or also leading the groups. We think that evangelization is the most important task at the moment in Europe and especially in our country.

A New Community with the Homeless

Currently, we are about to open a new community in Dylaki, where the sisters are living with the homeless people together in the same community, sharing meals and the same house. For the time being there are two sisters living with more than 8 homeless.

Every day they are going to Opole, which is not very far to take care for the homeless coming to the House of Hope, where the two sisters with some volunteers are serving food, meals, prayers and different type of sharing the everyday life.

A lot of people in need come there every day. Volunteers working with us help us a lot. Mostly they are young people. The House of Hope in well known in Opole and surroundings. In such a way poor people are getting a lot of help and free food. Sr. Aldona Skrzypiec and Jordana Przybył are really very much occupied in the House of Hope. In our Provincial House we are also serving the poor, giving them food and any help which they need. Sr. Samuela Samsza is doing her ministry with great joy and good heart.

Open Heart to the Ukrainian Refugees

Sisters organize Santa Claus presentation for refugees from Ukraine

Last year, as the war in Ukraine was starting a lot of refugees were coming to Poland to get a proper help and a place for living. This was for us a big challenge, but with opened heart and selflessness we accepted in our convents around 200 brothers and sisters from Ukraine.

At the moment in our convent in Racibórz we have around 45 women and children living with us. This is for us a great privilege and joy. We were helping them in all possible way. That help was possible thanks the financial support of our Generalate, USA and almost all European countries. We are really grateful.

Now, our brothers and sisters from Ukraine have small jobs, but the only desire that they have is that the war will be finished and they could come back to their own country. At the beginning we were sharing everything with them, but now we are helping those who are in real need. Our brothers and sisters from Ukraine are very close to us.

In the past we took also care for two families from Syria. We became friends, because the relationship took many years. At the moment they move to the capital of Poland – Warszawa. They have their jobs and place to live.

Ways of Listening the Word of God

Evangelization has many faces: catechetical work, helping the poor, mission animation and vocation promotion. That is way we are with great passion organizing different type of retreats, meetings but first of all we are opening our doors for people who are looking for silent places and spiritual direction.

In all this we don’t forget about our elderly sisters, who play an important role in evangelization. Through their sufferings and prayers, they accompany us in our missionary endeavors. Often, we ask them for prayers and they willingly respond to our requests.

Evangelization is our task as a missionary. In this way we can also attract people to our spirituality, which is about the Love of the Holy Spirit – the author of our Evangelization.

The people today need in all ways to listen to the word of God, which is Love.

We hope our Founders are present in our heart when we are spreading the Good news about the Jesus Christ. The Mother of Jesus – the example of being the missionary conduct us on the way of evangelization.

Sr. Dolores Dorota Zok, SspS – Provincial Leader in Poland

 

Watch the video about the Mission in Poland

 

🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026