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Ucrania: La luz de la esperanza en la guerra oscura

Hna. Svitlana Matsiuk es ucraniana y llegó a Roma en septiembre como maestra de novicias. Más allá de las luchas y sufrimientos que atraviesa su pueblo, comparte la esperanza, la fe y el compromiso por la vida y la libertad que motivan al pueblo ucraniano a defender su país.

Se ha convertido en algo habitual para mí consultar las noticias, al menos tres o cuatro veces al día, desde el 24 de febrero, cuando comenzó la guerra en Ucrania. Desde entonces, mi país y mi pueblo viven tiempos oscuros.

Aún mantengo firmemente la esperanza de que pronto llegue el momento en que la guerra deje de existir y de que no haya más misiles, ni aviones no tripulados destruyendo nuestras ciudades, pueblos, puentes y a nuestra gente en primera línea, que permanece allí valientemente protegiendo nuestra libertad y nuestra existencia.

Esta esperanza no es ingenua porque tiene su fundamento en la oración y los esfuerzos constantes, para influir en la situación y apoyar al país. Desde el comienzo de la guerra, nos mantenemos firmes en nuestros valores y subestimamos los problemas de nuestro día a día, perdiendo su importancia, ante los dolorosos impactos de la guerra.

Para nosotros, la vida es lo más importante. Nos alegramos enormemente cuando alguien llega del frente, herido pero vivo. Si nuestros soldados o civiles regresan de las prisiones rusas, es una experiencia de resurrección para todos nosotros y especialmente para sus familias.

Quiero compartir con ustedes un hecho real ocurrido durante esta guerra. Hace unos meses, hubo un acuerdo de intercambio que liberó de las cárceles rusas a 202 soldados. Entre ellos había una enfermera que estaba a punto de dar a luz. Fue capturada por soldados rusos en Mariupol cuando trabajaba allí como enfermera.

Ella pasó la mayor parte del tiempo de su embarazo en una celda, durmiendo en el suelo de cemento. Parecía que no tenía ninguna posibilidad de volver a casa. Afortunadamente, estaba en la lista de intercambio de prisioneros. Una semana antes del parto, regresó a su país. Dio a luz a una preciosa niña. La niña vivió la experiencia de ser prisionera y de compartir los momentos difíciles con su madre. Pero esta nueva vida es un rayo de luz en la terrible realidad de la guerra que estamos viviendo.

Otro suceso que ha tenido lugar recientemente es el de un niño del este de Ucrania. Una bomba mató a sus padres en el funeral de un familiar. El niño se quedó solo con uno de sus parientes.

Esta parte del país está totalmente destruida por el ejército ruso. Toda la gente huyó de allí. El niño se quedó pensando que sus padres volverían. Alguien de ese pueblo dijo a los soldados ucranianos desplegados que el niño seguía allí. Los militares formaron un grupo e hicieron un arriesgado viaje para sacarlo de aquel lugar. Su rescate es un signo de esperanza en medio de la destrucción total y la muerte. En nuestro contexto de guerra, si estás vivo siempre hay esperanza y la vida vence a la muerte.

Debido a la reciente destrucción de las infraestructuras por los drones, a menudo no hay luz ni electricidad en nuestros hogares. Aunque es oscuro y difícil, especialmente en esta época del año, nuestra esperanza de vida y libertad se mantiene incluso más fuerte que la oscuridad.

Se puede quitar todo por la fuerza, pero no se puede privar a nadie de su libertad, su dignidad y su voluntad de vivir. Sólo un esclavo quiere esclavizar a los demás. Que nuestra esperanza venza la oscuridad que llena la mente, el corazón y la mala voluntad de nuestros enemigos. Que nuestras esperanzas den vida y rompan las cadenas de la terrible muerte.

Escrito por la Hna. Svitlana Matsiuk

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