POLITICA PRIVADA

¿Quiénes  somos?

La dirección de nuestro sitio web es https://worldssps.org

¿ Qué datos personales recopilamos y por qué lo hacemos?

Comentarios

Cuando los visitantes dejan comentarios en el sitio, recopilamos los datos que se muestran en el formulario de comentarios, y también la dirección IP del visitante y la cadena del agente del usuario del navegador para ayudar a detectar el correo no deseado.

Se puede proporcionar una cadena anónima creada desde su dirección de correo electrónico (también llamada hash) al servicio Gravatar para ver si la está usando. La política de privacidad del servicio Gravatar está disponible aquí: https://automattic.com/privacy/. Después de la aprobación de su comentario, su imagen de perfil es visible para el público en el contexto de su comentario.

Recopilamos información sobre los visitantes que hacen comentarios sobre los Sitios que usan nuestro servicio antispam Akismet. La información que recopilamos depende de cómo el usuario configure Akismet para el sitio, pero generalmente incluye la dirección IP, el agente de usuario, el remitente y la URL del sitio (junto con otra información proporcionada directamente por el comentarista, como su nombre, nombre de usuario y correo electrónico; dirección, y el comentario en sí).

Medios de comunicación

Si carga imágenes al sitio web, debe evitar cargar imágenes con datos de ubicación incrustados (GPS EXIF) incluidos. Los visitantes del sitio web pueden descargar y extraer cualquier información de ubicación de las imágenes en el sitio web.

Cookies

Si deja un comentario en nuestro sitio, puede optar por guardar su nombre, dirección de correo electrónico y sitio web en las cookies. Estos son para su conveniencia para que no tenga que volver a ingresar sus datos cuando deje otro comentario. Estas cookies durarán un año.

Si tiene una cuenta e inicia sesión en este sitio, configuraremos una cookie temporal para determinar si su navegador acepta cookies. Esta cookie no contiene datos personales y se descarta al cerrar el navegador.

Cuando inicie sesión, también configuraremos varias cookies para guardar su información de inicio de sesión y sus opciones de visualización en pantalla. Las cookies de inicio de sesión duran dos días y las cookies de opciones de pantalla duran un año. Si selecciona «Recordarme», su inicio de sesión se mantendrá durante dos semanas. Si cierra la sesión de su cuenta, se eliminarán las cookies de inicio de sesión.

Si edita o publica un artículo, se guardará una cookie adicional en su navegador. Esta cookie no incluye datos personales y simplemente indica la ID de publicación del artículo que acaba de editar. Caduca después de 1 día.

WPML utiliza cookies para identificar el idioma actual del visitante, el último idioma visitado y el idioma de los usuarios que iniciaron sesión.

Mientras usa el complemento, WPML compartirá datos sobre el sitio a través del Instalador. No se compartirán datos del usuario en sí.

Contenido incrustado de otros sitios web

Los artículos en este sitio pueden incluir contenido incrustado (por ejemplo, videos, imágenes, artículos, etc.). El contenido incrustado de otros sitios web se comporta de la misma manera que si el visitante hubiera visitado el otro sitio web.
Estos sitios web pueden recopilar datos sobre usted, utilizar cookies, incrustar un seguimiento de terceros adicional y supervisar su interacción con ese contenido incrustado, incluyendo el rastreo de su interacción con el contenido incrustado si tiene una cuenta y está conectado a ese sitio web.

¿ Cuánto tiempo conservamos sus datos?

Si deja un comentario, el comentario y sus metadatos se conservan indefinidamente. Esto es para que podamos reconocer y aprobar cualquier comentario de seguimiento de forma automática en lugar de mantenerlos en una cola de moderación.
Para los usuarios que se registran en nuestro sitio web, también almacenamos la información personal que proporcionan en su perfil de usuario. Todos los usuarios pueden ver, editar o eliminar su información personal en cualquier momento (excepto que no pueden cambiar su nombre de usuario). Los administradores del sitio web también pueden ver y editar esa información.

¿ Qué derechos tienes sobre tus datos?

Si tiene una cuenta en este sitio o ha dejado comentarios, puede solicitar recibir un archivo exportado de los datos personales que tenemos sobre usted, incluidos los datos que nos haya proporcionado. También puede solicitar que borremos cualquier dato personal que tengamos sobre usted. Esto no incluye datos que estamos obligados a mantener para fines administrativos, legales o de seguridad.

¿Dónde  enviamos sus datos?

Los comentarios de los visitantes se pueden verificar a través de un servicio automático de detección de spam.

Información de contacto

Para cuestiones específicas de privacidad, contáctese con webmaster@worldssps.org.

🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026