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NOVENA DE PENTECOSTÉS – SEXTO DÍA

Superar la guerra y la violencia

 

Himno: Despierta es el llamado (letra)

Despierta es el llamado de Aquel que es vigilia
Despiértame, oh Dios, en tu vigilia
/Toda fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Los que tengan sed, que vengan a mí
/Los que tienen fe en mí, beban en abundancia/ 2x
Brotará agua viva de los corazones creyentes
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Aquellos que están solos, que vengan a mí
/Los que estén sin amigos, que vengan y estén conmigo/ 2x
Me encontrarás a tu lado, guiándote hacia la vida y el amor
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Ustedes que son preciosos a los ojos de Dios
/Ustedes que son muy amados por nuestro Dios Altísimo/ 2x
Él te pondrá como una luz en el reino de Su Hijo
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

 

Oración de apertura

El Espíritu de Dios se cierne sobre el universo, formando, creando y dando vida y energía.

Tú eres el Dios de la vigilia eterna, y nosotros estamos en tu presencia.

Estamos aquí con humildad y reverencia, conscientes de tu infinito poder y amor.

Ofrecemos nuestras oraciones por toda la humanidad, la iglesia universal, nuestra Congregación, las provincias/ regiones, comunidades, cada una de nosotras, miembros de nuestra Congregación, nuestros colaboradores laicos y compañeros en la misión, nuestras familias, y la Madre Tierra.

Te pedimos que llenes nuestros corazones con tu aliento vivificante para guiarnos. No somos dignas, pero estamos agradecidas por tu infinita misericordia.

Que Tu presencia esté siempre con nosotros para que nunca nos separemos de Ti ni de la humanidad necesitada.

Te rogamos, guíanos hacia el Padre y el Hijo, y ayúdanos a servir y glorificar a Dios Uno y Trino. Amén.

 

Introducción desde las Escrituras

 

 

El profeta Isaías describe el gobierno de Dios: «Vendrán muchos pueblos y dirán: «Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y andemos por sus sendas. Él juzgará entre las naciones y arbitrará para muchos pueblos; convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.» (Isaías: 2: 3-4).

Las guerras entre Israel y Palestina, Ucrania y Rusia, y la violencia en muchas partes del mundo han sido angustiantes. Encomendamos todas las naciones en guerra y el mundo global al dador de la paz, la armonía y la fraternidad humana. Que el Espíritu Santo mueva la mente y el corazón de todos para ser agentes de paz, sanación, perdón y amor.

 

Momento de oración en silencio

La violencia y las guerras que afectan al mundo entero comienzan en nuestro interior cuando no cultivamos la paz y la justicia en nuestras relaciones. Pidamos al Espíritu Santo la gracia de ser pacificadoras.

Reflexión

  • ¿Cómo debemos responder, como seguidoras de Cristo y miembros de la familia Arnoldina, a la creciente violencia y a los conflictos armados? 
  • Además, ¿cómo logramos cumplir nuestro compromiso con el diálogo, la reconciliación, la justicia y la paz? (pausa)

 

 

Momento de compartir

Oremos juntas, expresando nuestro sincero anhelo de paz. Pedimos la guía del Espíritu Santo para iluminar los conflictos en nuestras familias, comunidades y sociedad.

 

Oración final:

Dios, Espíritu Santo, sustentador del universo,
Tú eres el Dios de la confianza y la fortaleza.
La Buena Nueva que hemos escuchado ha creado
ondas de tu gracia en nuestras almas.

Creemos que Tú traes nueva vida y nos transformas
en personas que escuchan, observan, cuidan
y se mueven hacia los necesitados, los desposeídos y los solitarios.

Que los ojos siempre vigilantes e insomnes del Padre,
el corazón ardiente de Jesús, y Tu presencia, oh Espíritu Santo,
permanezcan con nosotras.

Te damos gracias, alabanza, gloria y honor, oh Dios Uno y Trino,
por aceptarnos incondicionalmente a nosotras, Tus hijas. Amén.