Worldssps

NOVENA DE PENTECOSTÉS – PRIMER DÍA

La zarza ardiente – Ex 3: 2-5

 

Himno: Despierta es el llamado (letra)

Despierta es el llamado de Aquel que es vigilia
Despiértame, oh Dios, en tu vigilia
/Toda fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Los que tengan sed, que vengan a mí
/Los que tienen fe en mí, beban en abundancia/ 2x
Brotará agua viva de los corazones creyentes
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Aquellos que están solos, que vengan a mí
/Los que estén sin amigos, que vengan y estén conmigo/ 2x
Me encontrarás a tu lado, guiándote hacia la vida y el amor
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Ustedes que son preciosos a los ojos de Dios
/Ustedes que son muy amados por nuestro Dios Altísimo/ 2x
Él te pondrá como una luz en el reino de Su Hijo
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

 

Oración de apertura

El Espíritu de Dios se cierne sobre el universo, formando, creando y dando vida y energía.

Tú eres el Dios de la vigilia eterna, y nosotros estamos en tu presencia.

Estamos aquí con humildad y reverencia, conscientes de tu infinito poder y amor.

Ofrecemos nuestras oraciones por toda la humanidad, la iglesia universal, nuestra Congregación, las provincias/ regiones, comunidades, cada una de nosotras, miembros de nuestra Congregación, nuestros colaboradores laicos y compañeros en la misión, nuestras familias, y la Madre Tierra.

Te pedimos que llenes nuestros corazones con tu aliento vivificante para guiarnos. No somos dignas, pero estamos agradecidas por tu infinita misericordia.

Que Tu presencia esté siempre con nosotros para que nunca nos separemos de Ti ni de la humanidad necesitada.

Te rogamos, guíanos hacia el Padre y el Hijo, y ayúdanos a servir y glorificar a Dios Uno y Trino. Amén.

 

Introducción desde las Escrituras

 

“El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza.»» (Ex. 3: 2-3). «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada» (Ex. 3: 5).

Dios llama repetidamente a Moisés: «¡Moisés! Moisés!»
Moisés responde a su llamada y se acerca. 

Hoy, cada una de nosotras es llamada por Él. La zarza ardiente es una promesa de que el amor puede transformar incluso lo despreciado y débil que llevamos dentro en algo hermoso.

Momento de oración en silencio

A partir de esta lectura, meditemos sobre la llamada de Dios a cada una de nosotras.

Reflexión

Al acercarnos a Pentecostés, meditemos en la promesa de Dios a cada una de nosotras y busquemos la guía del Espíritu para cumplir nuestra misión global. 

Dios está presente y actúa en todas las situaciones que nos presentan. Confiamos en Dios y permitimos que nos guíe hacia la libertad. Esto nos permitirá ser compasivas unas con otras y avanzar más allá de las fronteras hacia la Tierra Sagrada de nuestra Misión Global. Pidamos:

  • ¿Estoy pisando tierra sagrada? ¿Hay algo que me impide reconocer esta verdad? (Pausa)
  • ¿Cuáles son las «sandalias» que debo quitarme para abrazar plenamente la voluntad de Dios y responder a su llamada? (Pausa)  
  • ¿Creo que Dios está obrando en mí como un fuego abrasador, transformándome en la persona que estoy llamada a ser? ¿Cómo lo experimento? (Pausa)

Momento de compartir

Basándonos en el tema de hoy, ¿cómo nos inspira el Espíritu Santo a vivir más intensamente nuestra llamada a la misión?

 

Oración final:

Dios, Espíritu Santo, sustentador del universo,
Tú eres el Dios de la confianza y la fortaleza.
La Buena Nueva que hemos escuchado ha creado
ondas de tu gracia en nuestras almas.

Creemos que Tú traes nueva vida y nos transformas
en personas que escuchan, observan, cuidan
y se mueven hacia los necesitados, los desposeídos y los solitarios.

Que los ojos siempre vigilantes e insomnes del Padre,
el corazón ardiente de Jesús, y Tu presencia, oh Espíritu Santo,
permanezcan con nosotras.

Te damos gracias, alabanza, gloria y honor, oh Dios Uno y Trino,
por aceptarnos incondicionalmente a nosotras, Tus hijas. Amén.