Worldssps

NOVENA DE PENTECOSTÉS – OCTAVO DÍA

La familia a la luz del Evangelio

 

Himno: Despierta es el llamado (letra)

Despierta es el llamado de Aquel que es vigilia
Despiértame, oh Dios, en tu vigilia
/Toda fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Los que tengan sed, que vengan a mí
/Los que tienen fe en mí, beban en abundancia/ 2x
Brotará agua viva de los corazones creyentes
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Aquellos que están solos, que vengan a mí
/Los que estén sin amigos, que vengan y estén conmigo/ 2x
Me encontrarás a tu lado, guiándote hacia la vida y el amor
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

Ustedes que son preciosos a los ojos de Dios
/Ustedes que son muy amados por nuestro Dios Altísimo/ 2x
Él te pondrá como una luz en el reino de Su Hijo
/Cada fibra de mi ser despierta, despierta a la llamada de Dios/ 2x

 

Oración de apertura

El Espíritu de Dios se cierne sobre el universo, formando, creando y dando vida y energía.

Tú eres el Dios de la vigilia eterna, y nosotros estamos en tu presencia.

Estamos aquí con humildad y reverencia, conscientes de tu infinito poder y amor.

Ofrecemos nuestras oraciones por toda la humanidad, la iglesia universal, nuestra Congregación, las provincias/ regiones, comunidades, cada una de nosotras, miembros de nuestra Congregación, nuestros colaboradores laicos y compañeros en la misión, nuestras familias, y la Madre Tierra.

Te pedimos que llenes nuestros corazones con tu aliento vivificante para guiarnos. No somos dignas, pero estamos agradecidas por tu infinita misericordia.

Que Tu presencia esté siempre con nosotros para que nunca nos separemos de Ti ni de la humanidad necesitada.

Te rogamos, guíanos hacia el Padre y el Hijo, y ayúdanos a servir y glorificar a Dios Uno y Trino. Amén.

 

Introducción desde las Escrituras

 

 

«Sopórtense los unos a los otros, y si alguno tiene queja contra otro, perdónense mutuamente; como el Señor los ha perdonado, así también perdónense ustedes». (Col. 3:13)

Las familias de hoy experimentan tanto alegrías como desafíos, reflejo de las complejidades de la vida moderna. Es necesario un enfoque pastoral sólido para abordar estos diversos desafíos. Es crucial ahondar en el profundo misterio del matrimonio y la vida familiar desde una perspectiva bíblica.

La Biblia «está llena de familias, nacimientos, historias de amor y crisis familiares» (Amoris Laetitia, n. 8). Esto nos impulsa a meditar sobre cómo la familia no es un ideal abstracto, sino más bien como un «oficio» práctico (AL, n. 16), que se lleva a cabo con ternura (AL, n. 28), pero que también se ha enfrentado al pecado desde el principio, cuando la relación de amor se convirtió en dominación (AL, n. 19). 

Por eso, la Palabra de Dios «no es una serie de ideas abstractas, sino una fuente de consuelo y compañía para toda familia que experimenta dificultades o sufrimientos. Porque les muestra la meta de su camino» (AL, n. 22). 

 

 

Momento de oración en silencio

Contempla con amor y compasión la difícil realidad de las familias en la sociedad actual y reza en silencio para que Dios bendiga a tu familia y a todas las familias del mundo.

 

Reflexión

  • ¿Cómo aporta la Palabra de Dios alimento y consuelo al dolor y al quebranto de las familias? (pausa)
  • ¿Cómo me convierto en el canal de la gracia de Dios para las familias y las personas que están perdidas y solas? (pausa)

 

Momento de compartir

¿Qué nos impulsa a hacer el Espíritu Santo para encarnar activamente la Palabra de Dios en el seno de nuestras familias y de las personas más cercanas?

 

Oración final:

Dios, Espíritu Santo, sustentador del universo,
Tú eres el Dios de la confianza y la fortaleza.
La Buena Nueva que hemos escuchado ha creado
ondas de tu gracia en nuestras almas.

Creemos que Tú traes nueva vida y nos transformas
en personas que escuchan, observan, cuidan
y se mueven hacia los necesitados, los desposeídos y los solitarios.

Que los ojos siempre vigilantes e insomnes del Padre,
el corazón ardiente de Jesús, y Tu presencia, oh Espíritu Santo,
permanezcan con nosotras.

Te damos gracias, alabanza, gloria y honor, oh Dios Uno y Trino,
por aceptarnos incondicionalmente a nosotras, Tus hijas. Amén.