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Historia congregacional, Mensaje Congregacional

Fiesta de la Congregación: Mensaje de Hna. Miriam

Este año, al celebrar el 134 aniversario de la fundación de nuestra Congregación, compartimos una gran alegría: el comienzo de la nueva misión SSpS en la República Democrática del Congo.

Como de costumbre, nuestra Coordinadora General, la Hna. Miriam Altenhofen, nos ha enviado un mensaje especial para esta ocasión. Aquí mostramos su carta abierta y la oración que nos invita a hacer por la paz en el mundo.

¡Queridas Hermanas y Hermanos, queridos Amigos!

Mientras viajo a las Filipinas, nuestras misioneras del Congo aún están en su retiro en Steyl, que culminará con su envío a la nueva misión en el Congo. El inicio en el Congo es uno de nuestros puntos culminantes en el “Año de la Pasión por la Misión Global”. Es una expresión de ensanchar nuestras tiendas (Is. 54:2) y comprometernos con la misión de Dios.

La Hna. Mikaelin Bupu, SSpS y dos de nuestras hermanas de Togo (Hna. Damiana Dan Bao, SSpS, Coordinadora Regional de Togo-Benín y la Hna. Aldona Wysocka SSpS, Consejera Regional) ya están en la diócesis de Bandundu/Kenge para preparar el camino.

La inauguración oficial de nuestra nueva misión será el 08 de diciembre del 2023, con una Santa Misa celebrada por Mons. Jean-Pierre Kwambamba Masi, Obispo de la Diócesis de Kenge. Esta fecha es significativa ya que es el día de nuestra Fundación.

Recordamos nuestras primeras seis “sirvientas” en la vigilia de la Fiesta de la Inmaculada Concepción (la tarde del 07 de diciembre), caminando desde el Convento de los Tres Tilos al monasterio capuchino, su nuevo hogar. De manera similar nuestras misioneras del Congo viajan a Bandundu para comenzar nuestra presencia SSpS en la diócesis de Kenge. Un sueño hecho realidad.

Lo mismo ocurrió el 08 de diciembre del 1889, día en que el sueño de Arnoldo Janssen y nuestras Madres María y Josefa se haría realidad en Steyl: el momento del nacimiento de las “Misioneras Siervas del Espíritu Santo”. A partir de ahí, comenzamos a extendernos por todos los continentes viviendo nuestra vocación misionera.

Todo lo que hizo Arnoldo Janssen, lo hizo intencionalmente. Por lo tanto, no es casualidad que nacimos en la “Fiesta de la Inmaculada Concepción”. La fiesta se celebra como solemnidad y honra la creencia en la concepción sin pecado de la Virgen María por su madre, Santa Ana, sin pecado original. El Papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854. La doctrina afirma que María fue preservada del pecado por un privilegio y una gracia particular de Dios. Así, ella se convierte en el vientre/vasija de la Palabra Encarnada.

Arnoldo Janssen amaba a María y quería que sea nuestra modelo desde que trajo a Jesús al mundo. María es el prototipo de la “esclava” del Señor (Lc. 1:38). “Sierva” es en su antigua forma lingüística lo femenino de “Siervo de Dios”. Esto conecta con el Antiguo Testamento, los cuatro cánticos del siervo del Señor (Is 4: 1-4; Is 49: 1-4; Is 50: 4-9; Is 52: 13-53:12).

En el Antiguo Testamento, “Siervo de Dios” refiere a los individuos y al Mesías. Por ejemplo, Moisés es llamado el “Siervo de Dios”. La historia de Moisés deja claro que:

• Dios elige a su siervo/a.
• Dios le da una misión.
• Dios le dota para su tarea.
• El siervo responde al llamado de Dios con total dedicación y fidelidad.

Esto también es válido para María en el Nuevo Testamento:

• Ella es elegida (Ángel: “El Señor está contigo”, Lc 1:28)
• Recibe su misión de Dios (“Escucha… concebirás…” Lc 1:31)
• Está dotada para la misión. (“El Espíritu vendrá sobre ti…” Lc 1:35)
• Ella responde con total apertura y dedicación (“yo soy la sierva/esclava del Señor…” Lc 1:38).

Por lo tanto, estas historias aplican a un modelo que sigue siendo válido incluso hoy, especialmente para nuestras misioneras del Congo. ¡Que María, nuestra Madre y Esclava del Señor, ¡las guíe y proteja a ellas y a todas nosotras!

Hna. Miriam Altenhofen, SSpS
Coordinadora General