Brazil: PANAM Seminar – Transformational Leadership

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Every organization needs good leadership to carry out its mission. Aware of this, SSpS missionaries are investing in the formation of their leadership teams in the Americas, at the seminar on transformational leadership.

Transformational leadership is the theme of the Panam Seminar

For Missionary Servants of the Holy Spirit (SSpS), leadership is a necessary service for the good functioning of mission and, to be carried out effectively, requires formation. With the purpose of better preparing its members, the Congregation is holding the 1st SSpS Formation Seminar for Provincial and Regional Leadership Teams at the Panam level in São Paulo from April 28 to May 3.

Attending are the members of the 11 SSpS provincial and regional leadership teams of the American continent, a total of 43 sisters, including two representatives of the Congregational Leadership Team from Rome: Sisters Margaret Leslie Hansen and Maria Cristina Avalos. Missionaries from Chile, Bolivia, Argentina (Misiones, North and South), Paraguay, Mexico, Cuba, the United States, Brazil (North and South) and Italy are present.

The seminar opened on Sunday with the celebration of Mass and it continued with group dynamics so that all the participants got to know each other. The afternoon was dedicated to the deepening of the Word of God that inspired the event: “You give them something to eat” (Mk 6:30-44). Sisters Heloíse Matos, Maria de Fátima Marques and Brother Paolo Delucca, from the bibliodrama team, energized the encounter with group reflections, sharing and dancing.

During the week, the leadership teams will reflect on transformational leadership, addressing aspects such as teamwork, planning and organization strategy, conflict mediation and vocational culture, among others.

According to the coordinators of the seminar, the objective is to favor a training space for the provincial and regional teams, in which it will be possible to experience teamwork based on the experience of communion in the light of the Trinitarian spirituality, characteristic of the Congregation.

Sister Maria Percila Vieira, coordinator of the Panam coordinating team, explains that, in addition to deepening the theme, “the seminar is providing the sharing of experiences, the exchange of information and the rapprochement between the teams of the different countries which will favor joint actions for the future.”

For General Councilor Sr. Maria Cristina, the seminar “is a source of energy to continue to build communion within the communities”, especially in this year in which we experience communion within the Congregation in preparation for the next General Chapter. She also highlighted the openness and commitment of the sisters “to seek to grow and bet on life, to defend and to build life.”

Sister Margaret adds that with so many responsibilities and decisions that need to be made, leadership teams often do not have the time to meet and listen to each other. Thus, the seminar “is an opportunity to be together as Panam teams, to feel mutual support, to question each other and to seek other ways of collaboration”.

Summarizing the progress of the seminar, Sr. Maria Cristina affirms: “We really feel the dynamics, the presence of the Holy Spirit among us, through joy and enthusiasm among all, so we are very happy.”

Among the activities planned, there is also a pilgrimage to the National Basilica of Aparecida, on May 2, when they will have the opportunity to experience a little of the faith of the Brazilian people. The seminar will close on the 3rd. The next day there will be an assembly of provincial leaders to elect the new Panam coordination team.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_media_grid gap=”3″ grid_id=”vc_gid:1557219769473-8715fd55-7a62-4″ include=”11981,11979,11977,11975,11973,11971,11969,11967,11965,11963,11961,11959,11957,11955,11953″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=cDda5zcKb98&feature=youtu.be” align=”center”][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=Rf1Y4ftQcqM&feature=youtu.be” align=”center”][/vc_column][/vc_row]

🌿 La fuerza que devuelve la vida | Un mensaje de Pentecostés

¿Alguna vez has vivido una primavera en Roma? 

Después del largo invierno, cuando los árboles están desnudos, casi sin vida, algo comienza a cambiar. Lentamente, en silencio… la vida vuelve.

Un tierno verde  aparece en las ramas. Las flores comienzan a brotar desde la tierra. Incluso en las grietas más pequeñas de la piedra, e incluso atravesando el asfalto, una planta frágil encuentra su camino hacia la luz.

¡Cada año se siente como un milagro!

Y podríamos preguntarnos:
¿cuál es esta fuerza de vida?
¿cuál es esta energía escondida que permite que la vida vuelva, una y otra vez, contra toda adversidad?

Hildegarda de Bingen la llamó viriditas:
el poder de reverdecer, la energía vital y creadora de Dios.
Es la energía divina que fluye a través de toda la creación,
que conecta todo lo que vive—
en la naturaleza, en el cosmos, y en cada uno de nosotras.
Es el aliento de Dios.

Y sin embargo… cuando miramos nuestro mundo hoy, no siempre es fácil reconocer este poder de vida en acción.

Al mirar las noticias, fácilmente podemos sentir miedo. Hay tanta violencia y tanta guerra en muchas partes del mundo. Líderes que no muestran respeto por las leyes o los acuerdos internacionales, cuyo único programa parece ser: yo y mi país primero. Es como si estuviéramos retrocediendo a algo que creíamos ya haber superado.

A veces parece que la humanidad olvida, que no logra aprender la lección.

Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para firmar la Carta de las Naciones Unidas en 1945, con una profunda esperanza:
“salvar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, prohibiendo la amenaza o el uso de la fuerza. Promoviendo la paz a través del derecho internacional, la igualdad soberana y la resolución pacífica de los conflictos, con énfasis en los derechos humanos y la seguridad colectiva.

¡Sin duda, este fue un movimiento del Espíritu Santo!

Hoy, sin embargo, en el ámbito político, sentimos que la memoria se debilita. Percibimos cuán frágil se ha vuelto este acuerdo.

También nosotras, las SSpS, tenemos Hermanas en situaciones muy difíciles: situaciones de guerra y de violencia, de gran inseguridad y polarización, donde los prejuicios y el odio pueden crecer fácilmente en lugar del amor.

Ya en otro tiempo, durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, nuestra primera Superiora General, Madre Theresia Messner, alzó su voz. Ella advertía que el amor por la propia patria nunca debe convertirse en rechazo, en amargura o en odio hacia los demás. Y recordaba a las Hermanas:

“Quienesquiera que seamos—alemanas, holandesas, austríacas, inglesas, rusas, estadounidenses…
todas somos hijas de la gran familia de Dios,
unidas por los lazos del amor santo.”

¡Qué visión profética!

Incluso cuando las naciones estaban divididas por la guerra, nuestras Hermanas estaban llamadas a vivir juntas, a sostenerse mutuamente, a ser un signo de que otro camino es posible.

Esta es la obra del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está presente allí donde se superan los egoísmos nacionales.
El Espíritu Santo actúa allí donde los corazones son transformados.

Lo vemos en la vida de San José Freinademetz,
quien permitió que sus prejuicios iniciales fueran transformados —profunda y pacientemente—
hasta poder decir que no solo quería vivir y morir como chino, sino también ser chino en el cielo.

Lo vemos en San Arnoldo Janssen,
cuya devoción al Espíritu Santo estaba ya enraizada en su familia,
y que comprendió que el Espíritu transforma el corazón humano,
haciéndolo más semejante al Corazón de Jesús.

También nuestro Fundador pasó por una transformación: de una racionalidad más bien fría a una presencia más amorosa y alegre. Esto puede reconocerse incluso en sus retratos.

San Arnoldo Janssen veía al Espíritu Santo profundamente unido a la Santísima Trinidad. Es el amor desbordante de la Trinidad que se encarna en Jesús, especialmente en su Corazón. Desde allí, se derrama sobre el mundo y sobre nuestros corazones.

El Espíritu Santo es una energía poderosa y transformadora. Es amor que quiere hacerse vida concreta.

¿Y hoy?

¿Dónde vemos este poder de Dios que reverdece y ama en acción?

Lo vemos…

  • cuando Hermanas y Hermanos dejan su patria, su lengua, su cultura,
    para llevar el amor de Dios a otros pueblos
  • cuando permanecen en lugares de guerra, inseguridad y sufrimiento,
    eligiendo no irse, sino quedarse con la gente
  • cuando, en medio del conflicto, alguien se atreve a dar el primer paso hacia la reconciliación
  • cuando alguien hace crecer a otros (en lugar de centrarse en sí misma) y les ayuda a desarrollar su potencial

¡Estas no son cosas pequeñas!
¡Son signos de Pentecostés!

Pentecostés no es solo un acontecimiento del pasado.
Está sucediendo ahora.

El mismo Espíritu que dio vida a los huesos secos en Ezequiel 37,
el mismo Espíritu que llenó de valentía a los discípulos,
está actuando hoy—
en silencio, con perseverancia, como el brote verde que rompe la piedra.

Tal vez la pregunta para cada una de nosotras sea:
¿Dónde me está invitando el Espíritu
a dejar crecer vida nueva?
¿Dónde está siendo llamado mi corazón a abrirse?
¿A ir más allá del miedo… más allá de las divisiones… más allá de los rencores, de los prejuicios… más allá de toda estrechez?

Que lleguemos a ser personas de viriditas—
personas en quienes la vida de Dios pueda fluir libremente.

Que permitamos al Espíritu renovar nuestros corazones,
ensanchar nuestro amor,
y hacernos instrumentos de unidad en un mundo dividido.

Y que el Espíritu de Pentecostés
sea hoy para nosotras
aliento…
fuego…
y el silencioso e imparable poder de Dios que reverdece,
renovando la faz de la tierra.

 

Hna. Miriam Althenhofen, SSpS

Pentecostés de 2026